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En El Salvador seguimos formando asesores, ahora en IA

Julian Martínez Arenas
Julian Martínez Arenas
6 de septiembre de 2026

En El Salvador seguimos formando asesores, ahora en Inteligencia Artificial

Una asesora de negocios entregó el plano de una casa.

Se llama Liliana Granados y acompaña a una constructora en San Salvador. El plano era de una vivienda de 140 metros cuadrados y lo necesitaba para presentarle una propuesta a un cliente potencial. No es arquitecta, no maneja software de diseño y semanas antes se había declarado en un nivel digital básico. Lo generó con inteligencia artificial, durante una sesión de acompañamiento.

Ese caso resume lo que buscábamos con el programa que cerramos el 3 de septiembre en San Salvador.

Julián Martínez, de Suricata Labs, acompaña a un grupo de asesores frente a un computador durante una sesión práctica del programa en El Salvador

El encargo no era enseñar tecnología, era ampliar lo que un asesor puede entregar

La Organización de Estados Iberoamericanos en El Salvador nos ha confiado el proceso para diseñar y facilitar un programa de formación en tecnificación y digitalización con énfasis en inteligencia artificial, dirigido a los asesores de los Centros de Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa (CDMYPE) y de otros centros de atención del ecosistema emprendedor salvadoreño. El programa hace parte del proyecto de apoyo al fortalecimiento de las MIPYME en El Salvador, cofinanciado por la Unión Europea.

El objetivo estaba definido con claridad: mejorar la asesoría a empresas de base digital y de la industria cultural y creativa mediante formación en herramientas que usan inteligencia artificial. La meta era certificar al menos 75 asesores en 30 horas de atención por persona, entre formación y mentoría.

Terminamos certificando a 117 asesores, un 56 % por encima de la meta, y con 31,5 horas efectivas por participante.

Pero el número que importa no es ese.

Equipo del programa Alice Lardé, Conexión Creativa con MIPYME y Educación, junto a representantes de la OEI en El Salvador, frente a las banderas de El Salvador y la Unión Europea

Uno de cada dos asesores partía de nivel básico

Cuando levantamos el diagnóstico de entrada, el 21,9 % de los postulantes se ubicó en un nivel digital muy básico y el 29,7 % en básico. El 48,4 % restante se puso en intermedio. Nadie marcó la casilla de experto.

Eso cambia la naturaleza del reto. No estábamos actualizando a especialistas en tecnología. Estábamos llevando a asesores de negocio, gente que sabe de flujo de caja y de estructura de costos, a construir con IA productos que hasta entonces exigían contratar a un proveedor externo.

Hay un dato del perfil que contradice casi todo lo que se dice sobre adopción tecnológica: el 68 % de los asesores tiene entre 35 y 55 años. Los menores de 35 fueron apenas el 21,5 %. La transferencia no la lideraron los nativos digitales, la lideró la gente con trayectoria, que es precisamente la que tiene el criterio de negocio para saber qué vale la pena automatizar. El 66 % del grupo eran mujeres.

Tres sedes y una empresa real por cada asesor

El programa corrió en diez sesiones con presencialidad en San Salvador, que concentró 78 asesores, San Miguel con 38 y Santa Ana con 25, y alcanzó cobertura en 12 de los 14 departamentos del país.

La parte que hizo la diferencia fue la mentoría. Siete horas de acompañamiento grupal que no se dictaron al final, sino en paralelo a toda la formación, en grupos de máximo diez personas y sobre una empresa real de la cartera de cada asesor. Nadie practicó con casos inventados.

La evaluación no fue un examen, fue una empresa que quedó distinta

Los asesores intervinieron 79 empresas de la industria cultural y creativa y acumularon cerca de mil horas de aplicación del conocimiento. Las empresas no eran startups tecnológicas. El 31,6 % venía de artesanías, el 15,2 % de formación y servicios creativos, y el resto se repartió entre diseño gráfico, moda, turismo, gastronomía y artes escénicas. Talleres de hamacas, alfarerías, joyería de autor, academias de arte y compañías de danza adoptando IA generativa.

Lo que entregaron dejó de ser contenido y empezó a ser sistema

El titular fácil de un programa de IA es que la gente aprendió a hacer posts bonitos. Uno de cada siete acompañamientos llegó bastante más lejos.

Vanesa Natalie García Dueñas acompañó a Dionisio Compañía Artística, un grupo de teatro de San Salvador, y le construyó un coordinador de ensayos para seis actores, trece escenas y doce sesiones. Cada actor marca su disponibilidad, la herramienta detecta los conflictos de agenda y sugiere qué escenas reprogramar. Su comentario al entregarla fue que elaborarla le tomó dos horas como máximo.

Mauricio Ernesto Chávez Pineda trabajó con FRUTOS by Lula Vides, artesanía en materiales naturales. Empezó mejorando la fotografía de producto y terminó montando un tablero de ventas sobre los datos reales del negocio, con unidades vendidas, dólares facturados, margen por tienda y ranking de productos. Al diagnóstico le agregó matriz FODA, mapa de audiencia por canal y plan de acción a seis meses.

Los asesores sin perfil técnico publicaron sitios web funcionales, lo que les llevó a descubrir que la barrera del código dejó de ser una barrera.

Julián Martínez muestra en pantalla la construcción de un sistema de inventario para una mipyme usando un entorno de desarrollo asistido por inteligencia artificial

Y hay un detalle operativo que vale más que cualquier proyección de mercado: en la microempresa salvadoreña la IA entra por el teléfono de la empresaria, no por un computador de escritorio ni por una suscripción corporativa.

El 79 % de las empresas acompañadas está liderada por una mujer

Karla Friné Cuadra Mejía acompañó a Delmy Suazo, propietaria de un taller de velas artesanales en San Miguel, en tres sesiones de hora y media hechas sobre el celular de la empresaria. El negocio se llamaba "Delmy's Creaciones" y no tenía identidad definida ni presencia digital. Salió con nombre nuevo, lema, paleta, logotipo, un catálogo conceptual de producto y un banco de prompts para seguir trabajando sola.

Cuando el 79 % de las empresas intervenidas está liderada por una mujer, un programa de formación técnica funciona además como mecanismo de inclusión económica en la economía creativa.

El cierre fue un hackathon, no un acto protocolario

El 3 de septiembre reunimos en San Salvador a los asesores de las tres sedes para una jornada de cinco horas y media de construcción en equipo. Nelson González y yo acompañamos las intervenciones.

Salón lleno de asesores trabajando en equipo con sus computadores durante la jornada de cierre del programa en San Salvador

La idea era sencilla y difícil de transmitir en una diapositiva: que cada asesor comprobara, en un solo día, de cuánto es capaz cuando trabaja con estas herramientas en lugar de leer sobre ellas. Varios salieron de ahí con un producto funcional que no habrían intentado dos meses antes.

Julián Martínez, CEO de Suricata Labs, durante su intervención en la jornada de cierre del programa de la OEI en San Salvador

Formar asesores es multiplicar, no sumar

Lo que perseguimos en este programa no fue que 117 personas supieran usar herramientas de inteligencia artificial. Fue algo distinto, y se nota en cómo quedó repartido el resultado: 63 asesores acompañaron a una empresa de su cartera, 22 aplicaron lo aprendido en su propio trabajo de asesoría y 8 lo llevaron a su propio negocio. Cada uno de ellos atiende decenas de empresas al año.

La inteligencia artificial no reemplazó a ninguno de estos asesores. Les amplió el rango de lo que pueden entregar sin depender de un tercero, y les devolvió tiempo para hacer lo que un algoritmo no hace, que es entender el negocio de la persona que tienen enfrente.

Varios acompañamientos siguen abiertos después de terminado el contrato, por decisión de los propios asesores. Esa es la señal que buscamos en cualquier programa que diseñamos: que siga corriendo cuando nosotros ya no estamos.

Si diriges una entidad que acompaña empresas y estás pensando en cómo llevar la IA a tu red de asesores, hablemos. Diseñamos este tipo de procesos para organismos multilaterales, gobiernos y gremios en toda América Latina.

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Sobre el autor

Julian Martínez Arenas

Julian Martínez Arenas

CEO de Suricata Labs | Consultor en Crecimiento Empresarial y Estrategia de IA

CEO de Suricata Labs, consultor en estrategias de crecimiento empresarial e implementación de Inteligencia Artificial para potenciar negocios.